¿Cómo ser más productivo gracias al método Ivy?

Published 8 months ago in General - 0Comments

Charles M. Schwab fue uno de los hombres más adinerados de su época. Presidía la compañía naviera más importante del mundo y era el segundo mayor productos de acero de todo el continente americano. Un hombre que siempre se las ingeniaba para mantener cierta ventaja con respecto a sus competidores y al que Edison apodó como “el competidor maestro”. En su afán por encontrar fórmulas que le ayudaran a aumentar la productividad de su equipo, un día se reunió con Ivy Lee, un consultor de productividad muy respetado. Schwab le pidió que le enseñara un método para hacer mejor las cosas. Lee le respondió que solamente necesitaba pasar 15 minutos con cada uno de los ejecutivos de la empresa y que si en tres meses veía resultados, podía mandarle un cheque con lo que el consideraba que valía su trabajo.

Lee les explicó un sencillo método que todos pusieron a prueba a lo largo de tres meses. Transcurrido este tiempo, Schwab estaba tan contento que hizo venir a Lee a la empresa  y firmó un cheque por 25.000 dólares, lo que hoy equivaldría a 400.000 dólares. ¿Cómo algo tan simple podía valer tanto dinero? ¿Qué es lo que hizó lee para que la empresa fueran tan productiva? Te lo cuento en 5 sencillos pasos que conforman el método Ivy.

método Ivy

Los 5 pasos del método Ivy

1. Anotar las tareas del día siguiente

Al terminar la jornada, hay que hacer una lista con las seis tareas más importantes que deben completarse al siguiente día de trabajo. No pueden ser ni más ni menos, sino seis. Esto se debe a que es el número justo de tareas que nuestra mente puede recordar sin dificultad y realizar a lo largo de una jornada sin interrupciones.

2. Priorizar las tareas

Una vez que tengamos anotadas todas las tareas que debemos realizar, hay que establecer la importancia de cada una de ellas. Siempre hay unas que tienen mayor relevancia que otras o, incluso, que de ellas dependan otras, por lo que es necesario completarlas antes de pasar al resto. Es precisamente por ello por lo que es importante priorizarlas.

3. Poner toda la atención en completar la primera tarea

Al comenzar nuestra jornada, debemos ponernos manos a la obra con la primera tarea de la lista y poner en ella toda nuestra atención para terminarla lo antes posible. Esto no significa que tengamos que correr. No por correr somos más eficientes. La idea es que la acabemos totalmente para no tener que volver atrás.

4. Completar las tareas aunque nos lleven más tiempo

Puede que la primera tarea nos lleve más tiempo del que habíamos pensado en principio. Sin embargo, no hay que preocuparse. Lo importante es acabarla antes de pasar a la siguiente tarea. Por muy tentador que sea dejar acabada otra tarea sin haber cumplido con la anterior, está prohibido saltarnos tareas o modificar el orden.

5. Regresar al primer punto

Si al terminar el día no has conseguido finalizar todas las tareas que te habías propuesto, no importa. Solamente tienes que incluir las que no están terminadas en la lista de seis tareas del día siguiente, añadiendo las que sean necesarias.

Ventajas del método Ivy

Es tan sencillo que resulta difícil de creer que podamos aumentar tanto nuestra productividad, pero así es. Y te darás cuenta de ello solamente poniéndolo en marcha. Eso sí, haciéndolo siempre al pie de la letra. Veamos por qué a través de todas las ventajas que nos reporta.

Es más sencillo para comenzar

Uno de los mayores impedimentos para finalizar nuestras tareas es empezarlas. Una vez que comenzamos, ya todo va de corrido. El método Ivy nos obliga a eloegir nuestra primera tarea del día, la noche anterior, lo que facilita mucho la tarea de por dónde empezar al inicio de la jornada. Es sencillo, pero funciona.

Es lo suficientemente sencillo como para que funcione

Muchas personas creen que estos métodos tan sencillos no tienen en cuenta todas las complejidades y problemas con los que podemos encontrarnos a lo largo de la jornada laboral. ¿Qué sucede si surge una emergencia? La complejidad es uno de los elementos más perjudiciales en nuestra vida laboral, ya que nos impide volver fácilmente al buen camino. En el caso de que nos encontremos con alguna emergencia o con algo que no esperábamos, debemos ignorarlo en la medida de lo posible y ponernos con ello cuando sea necesario, volviendo a la lista de tareas que habíamos planteado lo antes posible.

No obliga a tomar decisiones complicadas

Aunque podrían haber sido cinco tareas, Lee eligión seis. Esto es porque ponernos límites a nosotros mismos siempre le da a todo un toque mágico.  Si tenemos demasiadas tareas que hacer, lo mejor que podemos hacer es dejar solamente las más importantes, evitando aquellas que no sean completamente necesarias. Se trata de centrarnos solamente en seis tareas y olvidarnos de todo lo demás. Y es que si no somos capaces de comprometernos con nada, todo se convertirá en una distracción constante.

Solamente requiere que hagamos una única tarea

Con el ritmo de vida tan agitado que llevamos en la sociedad actual y todas las obligaciones y tareas que debemos cumplir desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, muchas veces conseguimos todo menos ser productivos. Por estar demasiado ocupado no quiere decir que seamos mejoes. De hecho, es todo lo contrario. Tener menos tareas por hacer y concentrarnos solamente en ellas cuando toca hace que el resultado de nuestro trabajo sea mejor. Y es que no podemos ser buenos en algo si estamos continuamente dividiendo nuestro tiempo de 10 formas distintas. Para dominar algo, es muy improtante concentrarse y ser constante.

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